¿A qué huele una diosa?. Recreado el perfume de Afrodita
Hasta ahora sabíamos de la extrema belleza de Afro dita, de sus sinuosas y sugerentes formas capaces de seducir a Ares o al mismo Adonis. Pero, ¿ a qué podría oler su piel?, ¿qué irresistible fragancia desprendería a su paso para embriagar con ella a dioses y mortales?. Pues ahora parece que el misterio ha quedado resuelto gracias a un importante hallazgo.
Del 17 de marzo al 13 de abril la fábrica de perfumes más antigua descubierta en Chipre en el 2003 por la misión arqueológica italiana de Pyrgos revive en los locales de una de las farmacias más antiguas del mundo, la Oficina de Perfumes Farmacéutica de Santa María Novella, fundada en Florencia en el 1221 por los hermanos dominicos.
Esta fábrica de perfumes ha sido encontrada en el sector este de un gran núcleo industrial de Pyrgos, destruido a principios del II milenio por un terremoto, y donde el aceite de oliva era utilizado para la industria metalúrgica, textil y de perfumes. Y es con ocasión de esta muestra que ha sido creado “Mavrorachi”, un perfume especial en edición limitada a 4000 botellas dedicado a la intrigante belleza de Afrodita, la diosa de Chipre nacida según Hesíodo de la espuma del mar. La fragancia y los aromas de esta isla, sobre la base también de recientes descubrimientos arqueológicos y arqueométricos de hace 4000 años, han sido diluidos en aceite de oliva para dar vida a esta nueva y a la vez antigua creación. Tras las notas de entrada de bergamoto y pino, resaltan notas de romero, lavanda y artemisia, dejando en el fondo rastros de fragancia de madera de cedro, musgo de roble, galbano y tuia.
En las salas del Antiguo laboratorio de la O ficina se encuentran expuestos otros 100 hallazgos procedentes de enclaves arqueológicos distribuidos a lo largo del arco del golfo de Limasol, en la costa suroeste de la isla de Chipre. Los más antiguos (de alrededor del 1900 a.C.) son los que formaban parte del conjunto de la fábrica de perfumes de Pyrgos/Mavroraki, mientras que el resto, datables hasta el siglo IV d.C., testimonian la continuidad productiva de las esencias de perfume hasta la edad romana tardía. Vasos, embudos, alambiques y botellas perfectamente restaurados, anticipan en alrededor de 2600 años el conocimiento de la práctica de destilación y la producción de perfumes, permitiendo reconstruir los métodos utilizados para extraer las sustancias aromáticas y las distintas fases de extracción de la fragancia.
Enclave arqueológico de Pyrgos/ Mavroraki. Perfumería
//]]>
Hallados por primera vez restos de un templo dedicado a Crono
Prestábamos atención re cientemente en un post titulado “La edad de Zeus” a los últimos hallazgos llevados a cabo por un grupo de arqueólogos de la Universidad de Pennsylvania en el monte Liceo, en la Arcadia, relativos al descubrimiento de un altar dedicado a Zeus con materiales que hacían retrasar en unos mil años la introducción del culto de este dios por parte de los griegos. Ya en ese momento se indicaban futuras novedades que ahora nos llegan y, que, de confirmarse, serían un hito en el mundo de la arqueología.
Y es que, según se informa, por primera vez en la his toria de la arqueología salen a la luz restos de un templo dedicado a Crono, el padre de Zeus, destronado por éste en los inicios de la mitología olímpica. Se trataría con toda probabilidad del templo más antiguo de toda la Hélade, datable en torno al año 3.000 a.C. El hallazgo se produce en el monte Liceo, a 35 km. de Olimpia, exactamente en el lugar en que según la “Teogonía” de Hesíodo nació Zeus. Y es que, como otras tantas veces ocurre, se buscaba una cosa y se termina encontrando otra: el grupo de arqueólogos de la Universidad de Pennsylvania estaba estudiando un san tuario dedicado a Zeus,cuando bajo los fundamentos ha encontrado un estrato aun más antiguo con restos de sacrificios y rituales sagrados tales como huesos de animales quemados y restos de vasijas sin decoración. La datación del hallazgo hace retrasar la época del culto al inicio del tercer milenio a.C. “Una tradición que precede a la introducción del culto de Zeus en la mitología griega”, comenta David Romano, director de las excavaciones. Se han hallado también diversas piedras de altar, objetos de bronce y un sello con forma de toro. De especial significación este último, que recuerda otra forma antropófaga del mito: el minotauro minoico. Precisamente de época minoica son los primeros documentos que atestiguan la existencia de Zeus, escritos en lineal B en torno al 1.400 a.C. Pero en el monte Liceo ya estaba presente el culto en época preindoeuropea, antes de que dorios y aqueos des cendieran hacia el Mediterráneo procedentes de las llanuras del Dniepr. Con casi toda probabilidad, con la llegada de éstos la divinidad más antigua es suplantada por la de los conquistadores, creando así un proceso de asimilación-remisión típico de estos fenómenos antropológicos en el cual un residuo ha quedado como sustrato en la tradición mitológica griega. Así en la narración de Hesíodo en un principio era el Tiempo, Crono, hijo de Gea (la Tierra) y Urano (el Cielo). Del mismo modo que Crono hizo con Urano, también a él le fue profetizado que si tenía un hijo éste le destronaría, motivo por el cual cada vez que Rea, su hermana y compañera, daba a luz un hijo, él lo devoraba. Hasta que, al nacer Zeus, Rea le dio para que de vorase una piedra del Liceo. Años después Zeus lo derrotará, relegándolo al Tártaro. Y precisamente en el monte Liceo los griegos celebraron juegos sagrados más antiguos que los de la vecina Olimpia. AGI

Imagen: Crono y Rea. Relieve romano
//]]>
Caronte (Χάρων, Khárôn) era en la mito logía griega el barquero encargado en el Hades de conducir las almas al otro lado del río Aqueronte. Si en otro momento hicimos referencia a su aparición en las distintas manifestaciones artísticas, en esta ocasión mencionaremos las referencias que de este personaje podemos encontar en la literatura clásica. Para empezar no hay rastro de Caronte ni en Homero ni en Hesíodo.
Hace su aparición, aun de forma confusa, en Atenas en torno al 500 a.C. Curiosamente, la primera referencia al barquero infernal nos llega indirectamente a través de Pau sanias, autor que vivió en el siglo II quien en La Des cripción de Grecia X, 28, 2, al describir la Nekyia que pintó Polignoto de Tasos (hacia 470-465 a.C.) en el pórtico de los cnidios en Delfos, hace referencia a Caronte en lo que han supuesto los dos únicos versos originales conservados de la Miníada, poema épico compuesto supuestamente en torno al año 470 a.C y atribuído a Pródico de Focea. La escena no deja de tener tintes cómicos al darse a entender que Teseo y Piritoo no encuentran a Caronte en el embarcadero y tienen que hacer por tanto solos el tra yecto. Una situación parecida es la que aparecerá después en Las Ranas de Aristófanes. El único dato físico aquí de Caronte hace referencia a su vejez, rasgo que será el que dominará en futuras descripciones suyas. Dice Pausanias:
La otra parte de la pintura, la que está a mano izquierda, es el descenso de Odiseo al llamado Hades, para preguntarle al alma de Tiresias acerca de la vuelta feliz a su patria. Lo que hay en la pintura es así: hay agua que parece representar un río, evidentemente el Aqueronte, y en él crecen cañas. Las figuras de los peces están tan borrosas que las tomarías por som bras más que por peces. Hay una barca en el río y el barquero con los remos.
Polignoto, en mi opinión, siguió el poema de la Miníada, pues en esta hay respecto a Teseo y Piritoo lo siguiente:
Allí la barca, en la que montan los muertos, que el viejo barquero Caronte acostumbraba a conducir, no la encontraron dentro del embarcadero.
Por eso también Polignoto pintó a Caronte ya viejo.
Traducción de María Cruz Herrero Ingelmo. Editorial Planeta DeAgostini
En el Heracles de Eurípides encontramos una nueva referencia a Caronte. El Heracles se representó por primera vez en Atenas entre los años 423-420 a.C. Si bien los críticos no la consideran del mismo nivel literario que otras de sus tragedias,
sí tiene a nivel temático el interés de presentar una visión mítica de la figura de Heracles muy diferente de la tradicional. Es llamativo en este sentido el cambio que Eurípides hace en el orden de los acontecimientos en la secuencia muerte-trabajos, ya que mientras la tradición mostraba los trabajos como una expiación que el oráculo de Delfos le había impuesto por haber dado muerte a su esposa Megara y a sus hijos, en el Heracles Eurípides muestra estas crueles muertes como la culminación trágica del periplo del héroe.
El texto pertenece al primer estásimo (348-450) en lo que cons tituye un canto funerario en el que el Coro canta los trabajos de Heracles. Megara y tres de sus hijos se han acogido al asilo de los altares ante la pretensión de Lico, que se ha apoderado del trono de Tebas, de darles muerte y esperan el regreso de Heracles. Aquí, Caronte aguarda el viaje de regreso del héroe.
Antístrofa 3ª
Otra expediciones ha terminado con éxito y traído los trofeos. Y ahora -último de sus trabajos- ha navegado hasta el Hades de mil lágrimas donde está llegando desdichado al término de su vida. Y no ha vuelto.
Esta su mansión está huera de amigos y la barca de Caronte aguarda el camino sin retorno de sus hijos -camino sin dioses ni justicia-.
Tu casa pone los ojos en tus manos aunque no estés presente.
Si yo tuviera el vigor de un mozo y blandiera mi lanza en la batalla -y lo mismo los tebanos de mi edad-, me pondría delante de los niños para defenderlos. Mas ahora estoy lejos de mi feliz juventud.
(Sale del palacio Megara con los niños amortajados)
Traducción de José Luis Calvo Martínez. Editorial Gredos
Mayor protagonismo tiene Caronte en Las Ranasde Aristófanes. Esta comedia fue representada por primera vez en las fiestas de las Leneas del año 405 a.C. donde logró el primer premio del certamen, obteniendo además el honor de ser representada una segunda vez, seguramente en las mismas fechas el mismo año. En esta comedia Dioniso desciende al
Hades en compañía de un esclavo llamado Jantias a fin de traer de vuelta al mundo de los vivos a Eurípides, dada la mala situación en ese momento de la tragedia en Grecia. En esta escena Caronte conduce a Dioniso al otro lado del Aqueronte mientras que a Jantias, por ser esclavo, no le permite subir a la barca y debe conducirse a pie. Aunque no se dan datos físicos queda sugerida su vejez cuando Dioniso le saluda por tres veces, efecto paródico que tal vez aluda a su sordera. Se sugiere también que Caronte conduce la barca pero no rema, acto que deben realizar las almas de los muertos; aquí lo hace Dioniso con el ritmo que le marca Caronte.
Episodio de Caronte (v. 80-20 
CARONTE.- Oop, atraca.
JANTIAS.- ¿Qué es eso?
DIONISO.- ¿Eso? Esta es, por Zeus, la laguna de la que él nos hablaba, y yo estoy viendo, por cierto, una barca.
JANTIAS.- Sí, por Posidón y ése de ahí es Caronte.
DIONISO.- ¡Salud!,oh Caronte, ¡salud!, oh Caronte, ¡salud!, oh Caronte.¹
CARONTE.- ¿Quién viene al país del descanso, lejos de males y cuidados? ¿Quién a la llanura del Olvido o al Toisón
del Asno o al país de los Cerberios o a los Cuervos o al Ténaro?²
DIONISO.- Yo.
CARONTE.- Rápido, embarca en alguna parte.
DIONISO.- ¿Piensas detenerte realmente en los Cuervos?
CARONTE.- Sí, por Zeus. Al menos por ti. Embarca ya.
DIONISO.- Esclavo, aquí.
CARONTE.- Yo no llevo a un esclavo, si no ha luchado en el mar por sus carnes.³
JANTIAS.- No, por Zeus, no participé porque tenía, casualmente, los ojos malos.
CARONTE.- ¿Darás, entonces, la vuelta a la laguna corriendo?
JANTIAS.- ¿Y dónde me detendré?
CARONTE.- Junto a la piedra de Aveno, en la parada.
DIONISO.- ¿Comprendes?
JANTIAS.- Comprendo perfectamente. ¡Ay, desgraciado de mi!, ¿a quién me encontré yo al salir de casa? (Se va).
CARONTE.- (A Dioniso) Siéntate al remo. Si hay alguien todavía que quiera viajar, que se apresure. ¡Eh, tú! ¿qué
haces?
DIONISO.- ¿Que qué hago? ¿Qué otra cosa que sentarme al remo, donde tú me has ordenado?
CARONTE.- ¿No te sentarás ya ahí, panzudo?
DIONISO.- Ya estoy.
CARONTE.- ¿No vas a adelantar y extender los brazos?
DIONISO.- Ya están.
CARONTE.- No digas tonterías, y, colocando los pies con fuerza contra el suelo, rema con ganas.
DIONISO.- Pero, ¿cómo podré remar, si soy inexperto, no soy marinero, ni de Salamina?
CARONTE.- Muy fácilmente, pues escucharás unas bellísimas canciones,en el momento en que cojas el remo.
DIONISO.- ¿De quiénes?
CARONTE.- De ranas-cisnes. Canciones admirables.
DIONISO.- Entonces, marca ya el ritmo para remar.
CARONTE.- Oopop, oopop. (Mientras la barca avanza se oye a las ranas invisibles).
Traducción de José García López
Notas: 1. Es una forma de saludo, aunque es dudoso por qué se repite tres veces; pudiera ser un efecto paródico y sugerir que Caronte, por ser ya anciano, estuviera algo sordo. 2.-Parodia del conductor de barco que anuncia las paradas.3.-Al ser Jantias un esclavo no le permite subir a la barca, por lo que tendrá que rodear a pie la laguna.
Pero es sin duda en el canto VI de la Eneida de Virgilio donde encontramos el retrato más pormenorizado de Caronte en la
literatura clásica. En un relato de enorme dramatismo, Virgilio nos presenta un personaje que hace juego a todas luces con la sordidez del espacio en que se mueve, con almas que esperan su tránsito y que porfían por ser los primeros en subir a la barca. Aparece aquí Caronte como un anciano de aspecto horrible mas con el porte fuerte y vigoroso de un dios, con una larga barba blanca, sucio y harapiento. Y leyendo este famoso pasaje no extraña que en la Divina Comedia, Dante se haga acompañar de Virgilio en su descenso al Infierno por el conocimiento que éste demuestra tener del tenebroso lugar. He aquí el texto de la Eneida:
A partir de aquí comienza el camino que lleva las olas del tartáreo Aqueronte: Aquí hierve un turbio remolino de cieno y de impetuosa corriente y vomita toda su arena en el Cocito. Guarda estas aguas y este río un horrible barquero, Caronte, de terrible suciedad, cuyo mentón está cubierto por una larga barba cana y descuidada, sus ojos de llama se mantienen fijos y una sucia capa pende de sus hombros atada con un nudo. El mismo, con una pértiga, gobierna su nave y la conduce con las velas y transporta los cuerpos en su barca de color de hierro; es ya anciano, pero posee la vejez fuerte y vigorosa de un dios. Aquí toda la multitud corría desparramada en dirección a la orilla, madres y esposos, cuerpos de esforzados héroes que ya habían terminado su vida, muchachos y muchachas solteras, jóvenes colocados en las piras ante los ojos de sus padres.[...] Estaban de pie suplicando pasar los primeros y tendían sus manos con deseo de la otra orilla. Pero el triste navegante ora recoge a éstos, ora a aquéllos, mientras rechaza a otros alejándolos de la arena. Virgilio Eneida VI, 296
Traducción: Dulce Estefanía Álvarez. Editorial PPU
La imagen que aquí presenta Virgilio de Caronte será la que finalmente termine prevaleciendo en la iconografía pictórica a partir del Renacimiento.

Luca Giordano La barca de Caronte, Sueño, Noche y Morfeo 1684-86 (Palazzo Medici-Riccardi)